Estás leyendo un libro y te topas con una referencia a otro, y luego investigas un poco y descubres que cada novela está influenciada por otra, y vas armando un camino de vuelta y rastreando al original, ideas cruzadas y encrucijadas de autores y títulos apilados unos encima de otros, ediciones distintas y correcciones, meses y años y siglos atrás, hundiendo la mano en el fango de la historia buscando algo sólido, los puntales del templo, la luz primigenia que produjo todo lo demás. Correlaciones contra coincidencias, campos mórficos atravesados por balaceras de espontaneidad. Lees páginas incontables en busca del dios tras la cortina, el fantasma en la máquina y la idea original, descartando hilos cortados y teclas sueltas y montañas de basura mental. Alguien debe haber escrito algo sin haber leído antes a nadie más. Ése es dios. El verdadero creador al principio del tiempo.
Somos sólo referencias cruzadas. Una bibliografía incompleta y absurda, reiterativa y circular. Repeticiones de domingo por la tarde, cortados y resumidos y desvirtuados, descoloridos y desgastados y sin sustancia.
the underman forever
20091101
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